miércoles, 2 de septiembre de 2009

Indefinido

Nota importante: lo mismo que con los cuentos anteriores (excepto que este me gusta un poco más).

-Mi amor por ti es indefinido – le dije mirándola a los ojos- Y en ese momento, recordé todo aquello que jamás imaginé haber vivido.

-¿Cuál es tu nombre?-Indefinido.

Mentir no estaba bien, y peor aún si te encuentras en el infierno, con muchos muertos más que anhelan tanto su libertad como tú. Nadie quiere quedarse ahí, claro, al comienzo es perfecto, ya no te duele nada, te sientes más ligero, como si no pesaras nunca y es que no pesas nada, casi puedes sentir que vuelas…Pero después de dar tantas vueltas en círculo sin encontrar respuestas a tus preguntas, siendo consciente de lo que te ha pasado –moriste, no estás en el cielo, a lo mejor estás en el infierno- extrañas todo, extrañas vivir, te arrepientes de no ser lo suficientemente fuerte como para quedarte ahí una eternidad…

-¿Me repites tu nombre?-Indefinido.

No podía decir mi nombre real, no, yo quería mi libertad, ser un alma en pena, reencarnarme en otro cuerpo, vivir de nuevo sin acordarme nada de mi vida anterior. Ser alguien más, tener una segunda oportunidad, y estaba dispuesto a mentir lo que fuera para que suceda. Sabía que no iba a lograrlo si decía mi nombre real. Yo he matado, he mentido, he cometido muchos errores, que a la larga me encerraron en este martirio.

-Yo sé tu nombre… ¿Vas a decirme la verdad?
-Mi nombre es Indefinido.

A lo mejor se olvidan de mí, me dejan pasar, o quizás no, y me quedo para siempre en el infierno. Talvez aprendería a vivir cómodamente aquí, aunque lo noto imposible: No soporto a los recién llegados, que no saben ni donde están parados, que casi ni recuerdan porqué están aquí, pero, después de tanto tiempo, empiezan a recordar sin ayuda.
No soporto más no dormir, no sentirme cansado, no poder llorar ni poder gritar, no poder imaginar ni sentir dolor al caerme, no poder respirar, ni sentarme, ni agotarme…

-Por última vez, dime tu nombre verdadero…
-Indefinido.

Debo irme como sea, no soporto más… Decir mi nombre jamás fue costumbre, ni hace siglos, ni hoy, ni nunca.

-¿Así que eres indefinido?
-Sí, soy Indefinido, como el tiempo indefinido que he pasado aquí, como la tristeza indefinida que me han hecho sentir, como la alegría indefinida que algún día viví, como el rechazo indefinido que se alberga dentro de mí, ese soy, Indefinido.

-Qué pasa, pareces muerto…- Me dijo impaciente ella.-Nada, nada, sólo no me dejes soñando solo esta vez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No influyen, pero sí me importan. Si estás aquí es porque me interesa tu opinión. Comenta :)